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TC Bosch

Toda moto de más de 47 hp debería equipar control de tracción

Cesvi sugiere la inclusión de este sistema dentro del equipamiento de seguridad de toda motocicleta de potencia mediana en adelante.

El control de tracción es un sistema de monitoreo dinámico que, por medio de sensores, vigila la velocidad de rotación de la rueda trasera y ajusta o limita la potencia entregada por el motor.

Tiene como finalidad evitar que la rueda patine sobre el suelo cuando se acelera.

Este sistema actúa cuando la diferencia entre la velocidad de rotación de la rueda delantera y la rueda trasera aumenta, generalmente al realizar aceleraciones fuertes.

Actúa limitando la potencia del motor por medio de una señal a la ECU para modificar los tiempos de ignición o controla la posición del acelerador cuando la motocicleta cuenta con acelerador electrónico.

Este sistema es complementario al ABS y junto con sensores de inclinación puede ampliarse funcionando como un sistema de control de estabilidad.

Es necesario

Según la Mesa Nacional de Seguridad en el Transporte de Estados Unidos (NTSB) ayuda a reducir colisiones contra objetos fijos como barreras de contención o separadores.

Por ejemplo, cuando el conductor toma una curva y, al acelerar, la rueda trasera patina y pierde el control.

De igual manera, es de gran utilidad para la circulación por calzadas húmedas o de tierra suelta (arena en el suelo), minimizando el riesgo de caída por derrape de la rueda trasera.

Antecedentes normativos

Actualmente no existen normativas que hagan obligatorio el Control de Tracción en motocicletas.

Sin embargo, estudios como el realizado por la NTSB sugieren que este, junto a un programa de estabilidad para motocicletas, debería normalizarse sobre todo para aquellas con potencias superiores a los 35 kW o 47 hp.

Fuente: Cesvi - Foto: Bosch