banner_premios_via
shutterstock_508561450.jpeg

El carro se rodó y fue a parar contra otros

Un descuido puede terminar en un costoso choque, pero para no afectar el propio patrimonio, existe el respaldo de los seguros.

Amparo es una persona un poco despistada. A ella le va bien en su vida profesional y privada, pero a veces hace unas cosas que solamente se explican por no concentrarse en lo que está. Hace unas semanas quiso aprovechar el Día sin IVA para adelantar las compras de diciembre. Llegó temprano al centro comercial, parqueó su vehículo en una de las torres de aparcaderos y comenzó la travesía.

Luego de varias horas de ejercicio comercial regresó a su vehículo con las manos llenas de paquetes. Se ubicó detrás del portón trasero de la camioneta, dio la patadita que activa el sistema de apertura automática y… nada. Lo intentó varias veces y simplemente no funcionó.

Tuvo que descargar los paquetes en el suelo, sacar el control-llavero de la cartera, dar doble clic en el bloqueo central y… nada. Ya medio desesperada abordó la camioneta para operar el control manual, puso la cartera sobre el asiento y pulsó la palanquita. Sintió que el portón abrió y tomó su cartera, sin darse cuenta de que desactivó el freno de emergencia.

Mientras se dirigía a la zaga para comenzar a cargar las compras en la bodega, por no dejar la caja de velocidades engranada, la camioneta se comenzó a rodar y siguió por la rampa de acceso con tan mala suerte que fue a estrellarse contra otros carros.

En medio del estupor tomó su celular y llamó a su compañía aseguradora. Le preguntaron por si había lesionados (menos mal no) y demás información de rigor, y a los 15 minutos llegó el perito designado. Entre tanto llegaron los propietarios de los otros dos vehículos afectados, quienes no podían dar crédito a los hechos y, de igual forma, llamaron a sus respectivas aseguradoras.

Luego de revisar las condiciones generales de la póliza y gracias a la cobertura de pérdida de menor cuantía y de responsabilidad civil extracontractual, la aseguradora cubrió respectivamente los daños del vehículo de Amparo y los de los otros vehículos afectados, no sin antes facilitarle a Amparo un vehículo de reemplazo mientras su camioneta salía del taller, servicio que estaba disponible dentro de las coberturas de la póliza.

dot_interna