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Cuidado con la pared del parqueadero

En cualquier momento y a cualquier persona le puede pasar un accidente que a simple vista es algo que uno pensaría ‘es imposible que eso me suceda’.

Amparo se encontraba tomando un café con sus mejores amigas y les contaba que su sobrina Camila estaba sin carro porque lo estaban reparando en una de las marcas que, en alguna de las ediciones anteriores de Premios Vía, había ganado en la categoría de servicio posventa.

Entonces, las amigas preguntaron: ¡¿Qué le había sucedido a Camilita?! y Amparo relató que al inicio del mes se habían ido de compras al centro comercial, un plan que realizan frecuentemente los fines de semana.

Sin embargo, ese día habían quedado agotadas ya que, por el sol, los trancones, la multitud y la cantidad de compras, su energía se había consumido y hasta se les había olvidado almorzar.

Cuando cayeron en cuenta de que sus estómagos estaban empezando a sonar por el hambre, decidieron comprar un megacombo agrandado de hamburguesa para luego regresar al apartamento.

Cuando emprendieron el regreso Amparo notó que Camilita había bostezado varias veces, se notaba que estaba rendida, pero ya iban de camino a casa. Justo en el momento de parquear el carro dentro del conjunto, venía otro saliendo y decidieron darle paso, pero Camilita no se percató y al dar reversa le terminó chocando con una pared y se hundió el baúl.

En ese momento Amparo hizo una pausa y les contó a sus amigas que afortunadamente, como es costumbre en la familia, “a todos los vehículos que se compran, no les puede faltar su póliza voluntaria de automóviles”.

Se comunicaron con la aseguradora para contarle los hechos y enviarle las fotografías del estado en el que había quedado el vehículo.

La compañía les indicó los talleres de reparación a los que podían llevar el vehículo para que hicieran la valoración de los daños, les informó que luego de que el perito de la aseguradora aprobara la reparación, se realizarían los ajustes al vehículo y en un par de semanas se los devolverían como si no hubiera pasado nada.

Cuando las amigas de Amparo terminaron de escuchar la historia, reflexionaron y expresaron: “en cualquier momento y a cualquier persona le puede pasar un accidente que a simple vista es algo que uno pensaría ‘es imposible que eso me suceda’”.

Finalmente, Amparo les dijo: “Amigas, para la que no cuente con un seguro voluntaria de automóviles, aprenda de esta historia, cómprese uno y proteja su vehículo, pues si no toca recurrir a un préstamo o a los ahorros para arreglar el carro”.

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